¿Existe el infierno?

Muchos de nosotros tenemos ideas erróneas sobre lo que sucede al morir, algunos hemos escuchado decir que al morir vamos directamente al cielo. Nosotros como cristianos no debemos recurrir al falso consuelo diciendo a quien pierde un ser querido: Ya está en el cielo, ahora tienes un ángel etc etc. Ni los humanos nos convertiremos en ángeles ni al morir iremos directo al cielo. En realidad todos pasaremos un juicio personal que nos determinará nuestro destino final, el cielo o el infierno. (El purgatorio lo aclaramos en unos post anteriores) Y sí, hermanos, el infierno es una realidad, existe aunque muchos digan que no, es eterno, y sí, es un lugar de castigo y si no morimos en gracia hacia allá iremos.


Así lo declara el catecismo de nuestra Iglesia en su numeral 1035

1035 La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, “el fuego eterno”. La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.

Sin embargo hemos escuchado decir en algunos hermanos no católicos la falsa idea que el infierno no existe, algunos dicen que el infierno es aquí mismo, otros que es una metáfora, o que Dios siendo tan bueno no nos puede castigar, veamos qué dice la Biblia al respecto.

En el Evangelio según Marcos 9:45-49 (da click sobre la cita para leerla) vemos claramente el juicio, si hemos pecado no hay marcha atrás, seremos arrojados  a la Gehena.

La Genena proviene de la palabra “ge-hinnom” que significa “Valle de Hinón”. Este era un lugar ubicado al suroeste de Jerusalén. Una vez fue llamado “Topheth” (en Hebreo) y derivó su origen de una palabra Aramea que significa “el lugar de la quema”. En este lugar algunos reyes paganos practicaron el sacrificio de seres humanos por medio del fuego según 2 Crónicas 28: 3; Jeremías 7:31) Esta Gehena es la figura usada por Jesucristo para explicar esa realidad del fuego eterno, del sufrimiento de los que no rectificaron su vida.

En la carta del apóstol San Judas 1:7 dice que nadie nació predestinado a ir al cielo o al infierno (el destino no existe, de eso hablaremos en otra ocasión) somos resultados de nuestras decisiones, si hemos decidido libremente pecar e ir detrás de vicios y rechazamos la vida del reino de Dios sufriremos la pena eterna. Muchos se justifican de mil maneras, algunos más atrevidos usan la Biblia para justificar sus vicios y pecados, pero aun y esas justificaciones, la verdad que enseña la Iglesia es una.

Para ellos el numeral 1036 del catecismo les dice claramente:

“Las afirmaciones de la Escritura y las enseñanzas de la Iglesia a propósito del infierno son un llamamiento a la responsabilidad con la que el hombre debe usar de su libertad en relación con su destino eterno. Constituyen al mismo tiempo un llamamiento apremiante a la conversión: "Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la puerta y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que la encuentran" (Mateo 7:13-14):Como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según el consejo del Señor, estar continuamente en vela. Así, terminada la única carrera que es nuestra vida en la tierra, mereceremos entrar con él en la boda y ser contados entre los santos y no nos mandarán ir, como siervos malos y perezosos, al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde `habrá llanto y rechinar de dientes' (Lucas 13:28)”

La frase de la semana es: “No debemos preguntar dónde está el infierno, sino ¿qué hacer para escapar de él? (San Crisóstomo)


¿Existe en tu vida algún pecado o vicio que actualmente te impediría gozar de la alegría del reino? ¿Realmente estas consienten de la gravedad de esta situación? ¿Qué le dirías a algún amigo que aún se encuentra encadenado a un vicio?

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Paz y Bien.

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