Lira Merlo

Conferencista catolico





¿Existe el purgatorio?

Muchos de nosotros confundimos el purgatorio como “un tercer lugar” creyendo erróneamente que, una vez fallecidos los buenos irán al cielo, los malos al infierno y los que no son tan malos al purgatorio. Esto es completamente falso. El destino de las almas después de morir se resume en dos: El cielo y el infierno. No hay una tercera opción.
Entonces, ¿qué es el purgatorio? 

Hace unos años, sobre todo en los municipios más alejados de Nicaragua, las carreteras eran enteramente caminos de tierra, esto suponía un riesgo en el invierno, y en el verano era un fastidio la cantidad de polvo que ensuciaba nuestras ropas. Recuerdo que al llegar a Managua el cabello, la cara y la ropa estaban completamente sucias. En las terminales de la capital había un servicio muy necesario, eran unos baños en los que por cinco córdobas podías quedar limpios para realizar tus compras o paseos por Managua. Así, a pesar que en el camino a Managua te podías ensuciar, al lograr llegar podías pasar por estos lugares limpiándote de toda la suciedad y andar presentable.


Esta historia que les acabo de contar explica de cierta forma la doctrina del purgatorio.

Nuestro destino final es el cielo, si hemos muerto en gracia, pero en el proceso de llegar al cielo hemos quedado sucios por ciertas situaciones, el purgatorio es ese espacio en el que seremos completamente purificados para poder pasar ante la presencia de Dios.

Pero, ¿En qué textos bíblicos se basa la Iglesia para enseñar sobre el purgatorio?

Veamos:

La obra de cada uno se hará evidente; porque aquel día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego. 1 Corintios 3: 13-15

Pablo habla de lo que sucederá en "aquel día" y no se refiere al juicio final, esta hablando del día de nuestra muerte, Pablo nos narra de un examen de la obra de aquel que esta salvo, no de los que se fueron al infierno, solamente de lo que estas salvos, ("su autor se salvará"), será un examen de la vida nada divertido, ya que como Pablo también dice, la obra de la persona en cuestión "es consumida" y que "se perderá" y aunque él se salvará, será "como quien se libra del fuego". 

Ni falta hace decir que ver que la obra de la vida de uno se consume en llamas, que se pierde cuando uno esperaba "recibir una recompensa", y escapar a través de las llamas, no es algo divertido. Pero, a pesar de esto estaremos salvados, un sufrimiento momentaneo.

¿ Cómo es esto del fuego?

Isaías nos cuenta aun mas:

Entonces dije: "¡Ay de mí! Porque perdido estoy, Pues soy hombre de labios inmundos Y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, Porque mis ojos han visto al Rey, el SEÑOR de los ejércitos. Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con las tenazas. Con él tocó mi boca, y me dijo: "Esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado." Isaías 6:5-7

Aquí vemos al profeta Isaías que se ha encontrado ante la presencia de Dios, ¿Cuál era su aflicción? En realidad el profeta estaba consciente que sin santidad nadie verá a Dios (Hebreos 12:14) sin embargo en este camino de la vida nos hemos hecho impuros, incapacitados de ver a Dios cara a cara, por ello necesitamos esa purificación que en la Biblia está representada por el fuego, notese como el carbón encendido purificó a Isaías de sus labios impuros.

Por eso, ya sea presentes o ausentes, ambicionamos agradar al Señor. Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10

Pablo afirma que trata de agradar a Dios porque todos compareceremos delante de él para ser juzgados acerca de si lo que hemos hecho es bueno o malo, ese es el juicio personal que cada quien vivirá. De ese juicio dependerá nuestra recompensa, si hemos encontrado gracia pasaremos por el estado de purificación para encontrarnos con Cristo cara a cara.

Además, han olvidado la exhortación que como a hijos se les dirige: "HIJO MIO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR EL PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO." Es para su corrección (disciplina) que sufren (lo soportan). Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline? Hebreos 12:5 - 7

Ciertamente Dios es nuestro padre amoroso, y el fuego del purgatorio, aunque doloroso le debemos de aceptar con amor, recuerda: el purgatorio es simplemente la etapa final de la santificación. La santificación en esta vida involucra el dolor, "porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo" "toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría pero después es fruto de gozo.

Recuerda, si te has salvado pasaras por el purgatorio a purificar tus pecados para entrar gozoso en el cielo. Si no te has salvado vivirás el fuego eterno.

¿Estás dispuesto a aceptar este fuego momentáneo con el fin de alcanzar la plenitud en el cielo? ¿Crees que tus obras resistirán la prueba para salvarte? ¿Si no es así, qué piensas hacer a partir de ahora para entrar en la presencia de Dios?

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Paz y bien.





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Aclaración

Aclaración - La forma de citar los textos para la Iglesia católica es el uso de la coma para separar el capitulo del versículo, ejemplo: Juan 3, 16. Sin embargo, este blog le tengo asociado a un comando que reconoce una cita bíblica y te presenta el texto citado en una burbuja flotante al hacer clik, dicho comando solo reconoce los dos puntos, por ello este blog ha optado por usar esta forma de citar, a pesar de ser la usada por los biblistas protestantes. Ejemplo: Juan 3:16 Disculpen el inconveniente. Paz y bien.

 
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