Lira Merlo

Conferencista catolico





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Mi párroco esta en pecado. ¿Qué debo hacer?


Sin duda esta situación es compleja y muy delicada de abordar, lo sabré yo que me he encontrado con situaciones similares. Por un lado notas como todo el esfuerzo misionero en el que has trabajado, las evangelizaciones y todos los grandes proyectos se vienen abajo y te duele, ya que los que recién se integraron a la Iglesia se van.

Por otro lado están los “ultra católicos” que te dicen que “los que se van por el cura es porque no siguen a Cristo” creyendo que todos estamos al mismo nivel de fe, sin comprender que la santidad es un camino de discernimiento que se ve truncado por estas situaciones. Sin olvidar a los “espiritualoides” que lo único que te repiten es “nosotros debemos orar” “los curas se descarrían por nuestra falta de fe” como si la salvación de un sacerdote depende más de mí que de ellos mismos.

Y ahí estas, viendo como la parroquia se vienen abajo sin saber qué hacer. Ante esto he preparado el presente post con la esperanza que te dé luces sobre cómo actuar.


¿Qué debe hacer un laico ante un sacerdote que es acusado de dar mal testimonio?


En primer lugar debemos de procurar no tomar decisiones basadas en rumores o falsas acusaciones, la mayor parte de los casos son rumores por ello veamos qué dice la Biblia al respecto:

"No aceptes acusaciones contra un presbítero si no son presentadas al menos por dos o tres testigos. Reprenderás en público a los que están en pecado, para que los demás sientan temor." 1 Timoteo 5:19-20.

Si bien este pasaje está dirigido a un obispo como lo era Timoteo, nosotros como laicos debemos de observar que ante las acusaciones que se hagan contra un presbítero se debe primero verificar su credibilidad, para ello la Biblia menciona a los testigos necesarios.
Como laicos debemos mantener esta postura, en primer lugar verificar si lo que se dice del cura es real o falso,  de esta forma protegemos tanto al sacerdote de difamaciones y a la parroquia de enemigos que quieran destruirla. Cuando el sacerdote realmente está fallando y de esta forma afectando a la parroquia, los frutos son evidentes, a como sigue diciendo San Pablo:

 “Los pecados de algunos hombres son ya evidentes, yendo delante de ellos al juicio; más a otros, sus pecados los siguen. De la misma manera, las buenas obras son evidentes, y las que no lo son no se pueden ocultar”. 1 Timoteo 5:24-25

Como comenta San Pablo, nuestros pecados tarde o temprano saldrán a relucir, en cambio sí son solamente rumores o chismes esto se notará en el transcurso del tiempo y como Iglesia debemos de, en primer lugar proteger a nuestros pastores de estas difamaciones.
Luego si los rumores son ciertos, estamos obligados a actuar, así lo dice claramente el Concilio Vaticano II:

“La Iglesia quiere que todos sus hijos sean verdaderos confesores activos de la fe católica, y que no soporten pasivamente la presencia impune de herejías y sacrilegios dentro de la comunidad eclesial.”

Siguiendo los canales establecidos:

«Los laicos (…) conforme a la ciencia, la competencia y el prestigio que poseen, tienen la facultad, más aún, a veces el deber, de exponer su parecer acerca de los asuntos concernientes al bien de la Iglesia. Hágase esto, si las circunstancias lo requieren, a través de instituciones establecidas para ello por la Iglesia, y siempre con veracidad, fortaleza y prudencia, con reverencia y caridad hacia aquellos que, por razón de su sagrado ministerio, personifican a Cristo» (LG 37a).

Estas instituciones establecidas por la Iglesia es en primer lugar el Obispo de la Diócesis, así lo dice el canon:

«Cualquier católico, sea sacerdote, sea diácono, sea fiel laico, tiene derecho a exponer una queja por un abuso litúrgico [o por una herejía manifiesta] ante el Obispo diocesano o el Ordinario competente, o ante la Sede Apostólica, en virtud del primado del Romano Pontífice [can. 1417]. Conviene, sin embargo, que, en cuanto sea posible, la reclamación o queja sea expuesta primero al Obispo diocesano» (n.184).

De esta manera nosotros debemos de acercarnos al Obispo, quizás manifestando primero al vicario pertinente para concertar la cita. Cuando recurras a esto favor hazlo consecuente a los hechos, con la certeza de que lo que dirás sea real y legítimo y no dejado llevar por tus sentimientos o emociones en contra del párroco.


Pero, ¿Si el Obispo no cambia al párroco?


Si la diócesis está informada y confirmada de que efectivamente el párroco ha cometido estos hechos graves y ésta decide reprenderle sin cambiarle de parroquia, entonces se debe de mantener una constante oración y ser consecuentes, recordando que el bien buscado es el bienestar de la Iglesia y no necesariamente que el sacerdote sea sancionado, en su lugar que él reconozca su error y lo enmienden siempre actuando con caridad y el bien común.

"Hermanos, si alguien cae en alguna falta, ustedes, los espirituales, corríjanlo con espíritu de bondad. Piensa en ti mismo, porque tú también puedes ser tentado." (Gálatas 6:1).
Recordemos que nosotros no somos ni mejores, ni inmunes; debemos recordar que todos estamos expuestos a las mismas luchas contra el pecado, y a expensas de los mismos medios para mantenernos firmes. Y sobre todo que la Iglesia es un cuerpo y el cura es parte integral de ese cuerpo:

 "Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno en su lugar es parte de él." (1 Corintios 12:27).


Por otro lado, ¿Qué hacer con los demás laicos que no están de acuerdo con la corrección al párroco?


Definitivamente hay personas dentro de la Iglesia que tienen un mal concepto de lo que es un consagrado. Muchas personas ven al sacerdote como alguien incuestionable, un santo que no puede ser corregido o exhortado por alguna mala conducta, en consecuencia, asumen una actitud pasiva y silenciosa —algo como “él dará cuentas a Dios“—  pero tal actitud no es bíblica.

Recordemos que el sacerdote como cualquier otro hermano de la iglesia, es un miembro del cuerpo, que, si bien han recibido una consagración especial para ejercer el ministerio y posee dones sobrenaturales que nosotros no podemos tener (por ejemplo la remisión de pecados, la consagración de la Eucaristía) ellos no están exentos de error, por ende pueden pecar y deben de ser corregidos fraternalmente.

Jesucristo enseñó a los discípulos que los errores y males internos en la comunidad eclesial deben ser denunciados, y que la corrección fraterna ha de hacerse con una discreta gradualidad, llena de humildad, caridad y prudencia. La corrección se hará primero en privado, advirtiendo de sus errores y abusos a la persona o al grupo desviados. Si esto no basta, convendrá reiterar el intento en compañía de otros fieles. Y «si los desoyere, comunícalo a la Iglesia, y si a la Iglesia desoye, sea para ti como gentil o publicano» (Mateo 18:15-17).



TESTIMONIO


En mi vida de Iglesia me he encontrado con sacerdotes verdaderamente santos, que luchan en contra de las tentaciones, he sido amigo personal de algunos de ellos quienes me han contado situaciones de vida que para muchos fieles serían de gran escándalo. Por ello les he obtenido una gran estima y admiración, ¡Tienen sus luchas! Quizás sea mi profesión (soy psicólogo) o quizás el nivel de cercanía que he tenido con ellos que me ha permitido conocer sus batallas personales. Les admiro por ello.
Sin embargo también he conocido malos sacerdotes, quienes se han mantenido en pecado y llenos de arrogancia les justifican.

Hermanos sacerdotes, ayúdennos, nosotros los laicos dependemos de ustedes, hacemos nuestras oraciones por sus vocaciones pero también pedimos que pongan de su parte.
La Iglesia hoy más que nunca necesita de sus buenos testimonios.

Seamos consecuentes de la vocación que hemos recibido, luchemos contra satanás y sus tentaciones juntos, pero por favor, no rechaces a un laico considerándolo inferior, nosotros queremos una Iglesia unida, una Iglesia fuerte ante tantos ataques.


Somos uno.

Espero que este post les haya ayudado a muchos, si es así comparte en las redes y déjanos tu comentario. Ayúdanos a difundir estos mensajes.

Paz y bien.





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Aclaración - La forma de citar los textos para la Iglesia católica es el uso de la coma para separar el capitulo del versículo, ejemplo: Juan 3, 16. Sin embargo, este blog le tengo asociado a un comando que reconoce una cita bíblica y te presenta el texto citado en una burbuja flotante al hacer clik, dicho comando solo reconoce los dos puntos, por ello este blog ha optado por usar esta forma de citar, a pesar de ser la usada por los biblistas protestantes. Ejemplo: Juan 3:16 Disculpen el inconveniente. Paz y bien.

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